Toda la tecnología para tu campo, lado a lado. Qué hace, qué necesita y cuánto cuesta.
Mirás todos los lotes desde arriba, cada pocos días, sin salir de la oficina.
Sirven para detectar manchones, armar ambientes y decidir a qué lote ir primero a recorrer.
Una estación en el campo te dice lo que pasó ahí, no en el pueblo de al lado.
Lluvia, temperatura, viento y humedad para decidir cuándo pulverizar, cuándo sembrar y cuándo cuidarse de una helada.
La pulverizadora aplica sólo donde ve una maleza, no en todo el lote.
Cámaras o sensores sobre el botalón detectan la maleza y abren el pico justo ahí. El ahorro depende de cuánto enmalezado esté el lote.
Llegás a donde no entra el mosquito: bajos, lotes chicos o suelo mojado.
Se usan para aplicar, para sembrar cultivos de servicio y para relevar el lote con cámara. Ojo con la normativa de cada país.
Regás cuando el cultivo lo necesita, no cuando toca.
Recomendaciones de lámina y momento de riego a partir de clima, suelo y cultivo. Menos agua y energía para el mismo rinde.
Sabés cómo está el grano embolsado sin abrir la bolsa.
Sensores que miden dentro del silo bolsa y te avisan si algo empieza a fermentar o si se rompió la bolsa.
Sabés dónde está y cuánto pesa cada animal, y movés el rodeo desde el teléfono.
En planteos mixtos permite meter la hacienda en rastrojos y cultivos de servicio sin armar alambrado eléctrico.
Todo lo que pasa en el campo, en un solo lugar y sin planillas sueltas.
Labores, insumos, rindes y costos por lote. La base para que el resto de la tecnología te sirva.
Antes que nada: ¿llega internet al campo?
Internet satelital, redes LoRaWAN y torres propias. Muchas tecnologías no necesitan señal de celular, pero alguien tiene que subir los datos.